viernes, 9 de mayo de 2008

La Niña con Disfraz de Monstruo

¿Por qué viaja por el mundo portando un disfraz de monstruo cuando en realidad es más como una osita de felpa?

¿Será porque el mundo en el que vive está lleno de hostilidad y ese su mecanismo de defensa contra todo lo que pueda tener un efecto nocivo sobre su ser?

No se sabe exactamente cuándo decidió vestirse con escamas, garras y grandes colmillos filosos que pueden desgarrar cualquier tipo de carne que los rete.

Lanza fuego y veneno ante cualquier estímulo que le semeje una amenaza e incluso sin que el oponente haya mostrado algún grado de hostilidad.

Hay veces que muerde sin necesidad de hacerlo, simplemente lo hace para ganar respeto o que teman ante su presencia. A veces, sólo lo hace para degustar ese ligero sabor a hierro contenido en la sangre caliente que corre por el cuerpo.

Pero a veces no se da cuenta de que hiere a criaturas vulnerables y ahuyenta a seres buenos. En otras ocasiones ocurre lo contrario. Se enfrenta a monstruos más grandes y violentos que ella. Pelea por orgullo, y aunque al final sea ella la que derrame sangre, se va con la satisfacción de haber aprendido nuevas tácticas para el siguiente combate.

Parece que no teme, pero sólo ella sabe que por dentro es una osita aterrorizada.

Pasea por la vida con aquella piel áspera y escamosa, con la mirada maldita y el aullido feroz. Que nadie se atreva a tocarla porque no dudaría ni un segundo y en un movimiento rápido, le arrancaría la cabeza en un abrir y cerrar de fauces.

¿Por qué será que odia tanto? ¿Por qué será que muerde tan fuerte?

Todo aquel que se le acerca por primera vez no espera tal hostilidad y dureza en su carácter, y trata de romper el hielo que la cubre. Pero ella no se deja, nunca abre sus puertas ni derrumba sus barreras. Tiene miedo y ya no quiere arriesgarse. Al menos no por el memento.

La han apodado la niña con disfraz de monstruo y creen que ella es totalmente infeliz. Pero nadie sabe que la niña disfruta todos y cada uno de esos momentos de lucha, pelea, mordidas y rugidos. Le encanta ser mala, a pesar de que en el fondo realmente no lo es. Nunca había experimentado esto, lo cual le parece muy nuevo, diferente y bastante entretenido.

Al parecer se está divirtiendo mucho. Por el momento creo que no se deshará de su disfraz y continuará mordiendo a cualquier persona que se le acerque. Así que, como consejo, si se la llegaran a encontrar, tengan cuidado con lo que le digan o hagan porque vaya que sus mordidas sí duelen.

3 comentarios:

El Señor Conejo Feliz dijo...

¿Dónde he oido eso?

Erika dijo...

Luego publico el tuyo, porque ya lo pensé y tú no eres monstruo... ya verás. Sólo me falta terminarlo.

Anónimo dijo...

Jajajaja es tu descrpción perfecta caray! jejeje q miedooo pere pero ps bueno si así estas bn! ps ya nos jodemos los demas vdd? jaja naa no es cierto!
P.S. Tengo MIEDO!

Mars